Psicoterapia

La psicoterapia es un tratamiento psicológico que se desarrolla entre un profesional especializado y una persona, pareja o familia que necesita ayuda debido a sus sufrimientos emocionales, y que se da en un marco del compromiso ético de la participación y del respeto.

Individual

Se establecerá un acuerdo en cuanto al objetivo de la terapia entre el psicoterapeuta y el paciente/cliente, en función de la demanda más o menos explícita de éste, y que puede ser redefinida a lo largo del proceso.

 

Los motivos para iniciar la psicoterapia pueden ser síntomas como:

 

Depresión, falta de ilusión, estado de ánimo decaído,  exceso o  dificultades en conciliar el sueño, irritabilidad. No encontrarle sentido al día a día.

 

Ansiedad,  angustia, fobias, hipocondría, obsesiones.

 

Separaciones de pareja, pérdida de personas significativas, duelos.

 

Problemas de estrés, laborales, familiares, o en las relaciones en general.

 

Trastornos de tipo sexual, falta de deseo, de placer,  confusión en la orientación sexual.

 

O bien puede tratarse de un malestar difuso o una sensación de falta de proyecto vital.

 

 

Pareja

Consiste en trabajar con las dos personas que forman la pareja para, a partir de definir el problema desde la perspectiva de cada uno, fijar el objetivo y el procedimiento a seguir.

 

Pueden tratarse problemas como:

 

Desacuerdo en la organización de las tareas cotidianas, del tiempo libre y de las actividades de cada uno.

 

El trato con las respectivas familias de origen o la educación de los hijos.

 

Dificultades en la comunicación, la sensación de que el otro no nos entiende o que “ya no es lo que era”.

 

Sensación de que se está en “un punto muerto”, frialdad en las muestras de afecto. Aparición de un tercero en la relación.

 

Y en general si la relación está creando malestar en uno o los dos miembros que conforman la pareja o en los hijos, en caso de que los hubiera.

 

El psicoterapeuta ayudará a explorar,  rescatar y potenciar los aspectos positivos de la relación, a facilitar la comunicación,  “deshacer nudos”  y  ver de qué forma puede cada uno contribuir al bienestar del otro y a la mejora de la convivencia.

 

 

Familia

La terapia familiar parte de la idea de que el sufrimiento de un miembro de la familia afecta al resto y de que la mirada de éstos tiene una repercusión importante en la salud de aquel.

 

Está especialmente indicada cuando los síntomas de malestar afectan a los miembros más vulnerables, es decir los hijos.

 

A veces los síntomas aparecen como señal de alarma de la dificultad de la familia para adaptarse a alguno de los diferentes ciclos por los que puede pasar a lo largo de los años,  como el nacimiento de los hijos, incorporación de estos al mundo escolar, y más tarde su crecimiento e independencia, cuidado de los enfermos o ancianos, deterioro de la relación conyugal  entre los padres, etc.

 

El terapeuta pone el foco en las interacciones familiares, de forma  que cada persona pueda ver las dificultades desde otra perspectiva, ampliando el conocimiento propio y del resto, deshaciendo etiquetas y facilitando que cada miembro pueda ocupar un rol más saludable dentro del grupo, donde   el reconocimiento, la valoración y la transmisión de afecto contribuya a la salud y el bienestar de la familia.

En ocasiones el psicoterapeuta, con la función de incrementar la  eficacia,  puede aconsejar un cambio en la modalidad del tratamiento psicoterapéutico o una combinación de los mismos, por Ej. Individual y de pareja o familia.